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Sembrando cuentos
La infancia ha sido siempre un lugar de iniciación para el acercamiento a la literatura. Muchos buenos lectores recuerdan abuelos que contaban cuentos, padres que cantaban canciones de cuna, alguien que narraba bellas historias de su pueblito de origen, rondas para jugar y libros que se compartían como tesoros de unos a otros.
Así, los jóvenes se fueron incorporando a la comunidad de lectores de literatura alimentados por al maravillosa práctica compartida en la que se hace posible jugar con las palabras, reírse con historias absurdas, imaginar hasta lo inimaginable o disfrutar de ritmos y cadencias en un texto poético. La obra literaria, cuando el lector tiene oportunidad de acercarse a ella, se vuelve un imán poderoso del que es difícil sustraerse; camino para mirar el propio mundo aportando la posibilidad de simbolizar con ella la propia experiencia vital. Es, además, vehículo para conocerlo con otros ojos, porque lo recrea, lo interpreta, lo renombra cada vez.
Escuchar un buen cuento siempre nos deja con ganas de más. Con ganas de seguir las aventuras y prolongar ese mundo mágico con alguna historia entre nuestras propias manos. Así, contar cuentos nos invita a leer cuentos. Y éste es el objetivo del ciclo "Sembrando cuentos" que desde principios de este mes recorre distintas instituciones del partido y que llegará pronto a algunas de las escuelas de la ciudad.
La iniciativa de
La puesta
Juan Lagomarsino y Vanesa Viudes preparan la mesa. Juan se sienta frente a los chicos y regala un cuento. Los chicos escuchan, imaginan, disfrutan. Las expresiones, las entonaciones y los gestos del narrador también cuentan el cuento. Después, en otra historia, Vanesa se suma para ofrecer un cuento de mesa. Risas, caras de asombro, de confusión y concentración se intercalan entre el atento auditorio.
También llega un desafío de haikus (poemas de origen japonés) entre los dos artistas de la palabra.
Luego, un tiempo para expresar en dibujos lo que disfrutaron minutos antes distiende al pequeño público. Ensimismados en sus obras recuperan las historias.
Otro cuento, casi como un souvenir, pone fin al encuentro. Pero como esto también tiene que ver con sembrar, y no sólo andan sembrando cuentos, los chicos se llevan algunas semillas con instrucciones de plantarlas en sus casas y transformarlas en más semillas. Las docentes también se llevan material del programa Pro Huerta del INTA para acercar a los padres.
Ella actriz, él maestro y escritor; ambos editores de
Acerca de objetivo del ciclo, Juan explicó que "es muy importante reforzar en los niños el encuentro con el libro, el acceso a las letras desde la primera infancia, conectarse con este elemento. Esto permite desarrollar una apertura a las visiones de mundo y les puede dar posibilidades para desarrollar distintas actitudes frente a la vida".
Acerca del criterio de selección de las obras, explicó que "tenían que ser con un mensaje positivo, con un mensaje de alegría. Queríamos evitar el impacto de esto que se usa mucho ahora: cuentos de terror, cuentos de susto, cuentos de miedo, de brujas, o de acción, como muestran los dibujitos animados. Vos ves que a los chicos les contás un cuento simple, lindo y alegre, y la atención de los chicos es fuertísima, no necesitan luces, estridencia, violencia ni terror para interesarse, sino al contrario".
Fuente: Diario El Civismo de Luján
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