|
Nendo Dango
El Nendo Dango (bolitas de arcilla que contienen semillas) es un método de reverdecimiento desarrollado por Masanobu Fukuoka.Este método es usado para el reverdecimiento de zonas tanto pequeñas como amplias en proceso de erosión y desertificación. Por ejemplo, en 1998 en Grecia, 300 voluntarios sembraron más de 10.000 hectáreas con las que lograron recuperar un área devastada.
De Grecia es Panos Manikis, discipulo de Fukuoka. Su vida está destinada a la filosofía del Cultivo Natural y no sólo a sembrar en los desiertos sino también "sembrar semillas en los corazones de la gente".
Con él compartimos una Jornada en la Comunidad Chobita, en Cañuelas, Pcia. de Buenos Aires, donde transmitió el método para hacer Nendo Dango. He aquí un reportaje realizado en esa ocasión por la Revista Urbano & Orgánico.
"Con diez personas con pasión podemos cambiar el país"
¿Cuál fue su camino hasta llegar a Fukuoka?
Cuando tenía 18 años los médicos me dijeron que no iba a vivir mucho tiempo, sufría una enfermedad muy grave del corazón. Esto cambió mi vida porque sentí dentro de mí que era un error esta idea de que el hombre tenía que sufrir de enfermedades y no vivir con salud. Pero no sabía si esto era una intuición, una filosofía o que tenía miedo de morir. Después de muchos años de medicina para resolver el problema un día terminé con todos los medicamentos y comencé una dieta más natural. En seis meses más o menos mi salud era perfecta. Esto cambió mi vida porque también entendí que los animales, las plantas, pueden vivir con salud si el suelo es rico y el ambiente es sano. Empecé a buscar libros porque pensaba que seguramente ya había gente que estaba “caminando” en estas direcciones… El primer libro fue de “biodinámica” pero no me gustó, el segundo era de Fukuoka, y sentí que era esto lo que estaba buscando. Viajé a Japón, trabajé con Fukuoka, fuimos a Europa y seguimos organizando cosas en otros países. Esta enfermedad fue una apertura grande para mi vida.
¿Qué fue lo que más aprendió de su relación con él?
Ver la naturaleza, no como un objetivo para estudiar, sino ser uno con la naturaleza. Al momento que decimos: "esto es un eucalipto", separamos. Al momento que decimos: "esto es una flor, una semilla", separamos
¿Cómo era un día con Fukuoka?
Miraba la naturaleza de un modo completamente revolucionario. Por ejemplo una vez ,en un viaje a Suiza, entramos a un bosque. Fukuoka vió un árbol cortado y comenzó a contar los círculos para calcular la edad, después vimos un palo enterrado que tenía hojas… Entramos en la sala de la conferencia y comenzó a hablar que el suelo de la región era pobre y no podían entender por qué, pero la respuesta era obvia, cuando enterramos un palo y hace hojas quiere decir que hay mucha humedad, mucha lluvia y contando el número de círculos podía entender que el árbol no era muy ancho para su edad. Entonces quería decir que el suelo no era fértil…
Miraba todo, observaba a la gente caminar, cómo hablaba, quería ver todo para hablar de filosofía. Para él todas las cosas era una cosa. Eso es lo que aprendí más que nada. Porque cuando uno vive con una persona no basta aprender con él, tiene que experimentar sólo, hacer errores y aprender. Esto es lo que le comento a los argentinos. No tienen que pensar que pueden aprender todo, tienen que sembrar bolitas y aprender directamente de la naturaleza. No necesitamos maestros.
¿Cómo ve a la Argentina?
Gran parte del país es un desierto, la pampa húmeda, la estepa patagónica, Jujuy. Es importante sembrar para reverdecer. El problema no sólo es la soja, sino que hay muchos animales. Los animales son responsables de la erosión del suelo y la desertificación
¿Cree que existe un interés especial en la Argentina por la obra de Fukuoka?
Creo que la filosofía de Fukuoka gusta mucho en Argentina pero falta una cosa: ser serios. Hacer cosas con pasión, esto es lo más importante. Hablamos con técnicos del Inta que estan trabajando para organizar proyectos, pero falta esta pasión. Servir a los otros, servir a la naturaleza, servir a los pobres, servir a la humanidad. Piensan que todo depende del gobierno, que tiene que empezar las cosas, ofrecer dinero. Pero las respuestas son de la gente, las personas cotidianas que son la sal de esta tierra… Tenemos un ego muy grande pero cuando le decimos a una persona que la salud está en sus manos no lo cree, piensa que es algo que hacer con los médicos. Cuando decimos que todas las personas pueden hacer agricultura natural piensan que no, que sólo los ingenieros agrónomos saben qué hacer…
¿Cómo es su vida allá?
De septiembre a Abril estoy viajando en Grecia y otros países organizando siembras y seminarios. Y los otros seis meses cosechando las frutas en la finca. Entre agosto y septiembre hacemos bolitas con voluntarios que sembramos en varias montañas, con un acuerdo con el alcalde.
¿Cómo hace para vivir?
La finca paga para imprimir los libros, para organizar las cosas.
¿Subsiste con lo que vende?
Sí, comenzamos con una hectárea y media, despues 3 hectáreas más.
Hay mucha gente que lee los libros de Fukuoka y siente una profunda conexión con su mensaje que lo impulsa a vivir en medios rurales y como personas urbanas se encuentran con problemas prácticos…
Los obstáculos están dentro de nosotros mismos, porque cuando usamos la cabeza, la mente tiene miedo, esta buscando seguridad. Deja a la mente tener miedo…deja a la mente pensar… Entonces no existe la persona que tiene miedo de las cosas.
Hay mucha gente que piensa que tiene que ganar dinero para educar a los niños. Para mí lo más importante es que la gente viva en un lugar lindo y haga cosas porque las ama y no porque tiene que ganar dinero. Porque cuando uno ama lo que hace va a gana dinero, al contrario no. De que vale un médico que no quiere servir a los humanos. Lo que da energía a la gente es hacer las cosas que ama. Es muy fácil cambiar las cosas, pero falta esta pasión.
¿Cuál sería la recomendación para alguien que decide irse a vivir a un medio rural?
Conocerse a sí mismo. Antes de cambiar al mundo, cambiarse uno mismo. Cambiar nosotros mismos quiere decir entendernos a nosotros mismos, quiénes somos, sin juzgar, sin decir esto es bueno, esto es malo, porque esa es la mente humana, basta ver lo que siento. Cuando comenzamos a comprendernos a nosotros mismos todo es fácil. Cuando tenemos una visión de la vida entonces nos preguntamos qué queremos hacer, servir a la naturaleza, servir a la humanidad, todo es facil. Con diez personas con pasión podemos cambiar el pais, es muy fácil. La cosa dificil es como explicar esto a la gente que cree que tenemos que organizarnos, crear partidos, crecer en número, etc,etc… Pero esto no resuelve el problema. Diez personas con pasión.
¿Sueña con algún futuro?
Creo que tenemos que sembrar sin pensar en el futuro, sin ser optimistas o pesimistas. La siembra misma ya es una acción muy completa.
|
| 011 15 3146 72 44 | ecopractica@gmail.com | www.ecopractica.org.ar